Monthly Archive for May, 2006

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Veinte años después: Entre Moscú y Ekaterinburg

Llegué al vagón que me llevaría por la Transiberiana lleno de libros, pensando que tendría mucho tiempo durante estos 9.228 kms. de viaje en tren. Descubro en seguida que es imposible escribir o leer nada por causa del movimiento y de la ausencia de buenos amortiguadores. Todo lo que me queda es pensar, anotar algunos pensamientos hasta el momento en que paremos en una estación.

*****

Nosotros somos parte del sueño de Dios como los personajes que habitan nuestros sueños, tenemos una cierta independencia. No somos Aquel que está soñando, pero formamos parte de Él. Espero que no tenga pesadillas por nuestra causa y pueda pasar noches tranquilas.

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Señor, proteged nuestras dudas, porque la Duda es una manera de rezar. Es ella la que nos hace crecer, porque nos obliga a mirar sin miedo las muchas respuestas a una misma pregunta. . Y para que esto sea posible,

Señor, proteged nuestras decisiones, porque la Decisión es una manera de rezar. Danos coraje, para que después de la duda, seamos capaces de elegir entre un camino u otro. Que nuestro SÍ sea siempre un Sí y que nuestro NO sea siempre un NO. Que una vez escogido el camino, jamás miremos para atrás, ni dejemos que nuestra alma sea roída por el remordimiento. Y para que esto sea posible,

Señor, proteged nuestras acciones, porque la Acción es una manera de rezar. Haz que el pan nuestro de cada día sea fruto de lo mejor que llevamos dentro de nosotros. Que podamos a través del trabajo y de la Acción compartir un poco del amor que recibimos. Y para que esto sea posible,

Señor, proteged nuestros sueños, porque el Sueño es una manera de rezar. Haz que independientemente de nuestra edad o de nuestras agravantes, seamos capaces de mantener encendida en el corazón la llama sagrada de la esperanza y de la perseverancia. Y para que esto sea posible,

Señor, danos siempre entusiasmo, porque el Entusiasmo es una manera de rezar. Es el que nos une a los Cielos y a la Tierra, a los hombres y a los niños y nos dice que el deseo es importante y merece nuestro esfuerzo. Es el que nos afirma que todo es posible, desde que estamos totalmente comprometidos con lo que hacemos. Y para que esto sea posible,

Señor, protegednos, porque la Vida es la única manera que tenemos para manifestar Tu milagro Que la tierra continúe transformando la semilla en trigo, que continuemos transmutando el trigo en pan . Y esto solamente es posible si tenemos Amor – Por lo tanto nunca nos dejes en la soledad. Danos tu compañía y la compañía de hombres y mujeres que tienen dudas, que actúan, que se entusiasman y viven como si cada día fuese totalmente dedicado a Tu nombre.

Amén.

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Creo que este texto puede leerse en aproximadamente tres minutos. Bien: según las estadísticas, en este espacio de tiempo, morirán 3.000 personas y otras 6.200 nacerán.

Quizás tarde media hora en escribirlo: estoy concentrado en la computadora, con libros a mi lado, ideas en la cabeza, el paisaje pasando afuera. Todo parece absolutamente normal a mi alrededor, entretanto, durante estos treinta minutos, 3.000 personas morirán y 6.200 acabarán de ver, por primera vez, la luz del mundo.

¿Dónde estarán estas millares de famílias que comienzan a llorar por la pérdida de alguien, o a reir con la llegada de un hijo, un nieto o un hermano?

Paro y reflexiono : Quizás muchas de estas muertes estén llegando después de una larga y dolorosa enfermedad y ciertas personas están aliviadas con el Ángel que vino a buscarlas. Además, con toda seguridad, centenares de estos niños que acaban de nacer serán abandonados en el minuto siguiente y pasarán a las estadísticas de muertes, antes de que yo termine este texto.

Qué cosa. Una simple estadística, que miré por casualidad, y de repente estoy sintiendo estas pérdidas y estos encuentros, estas sonrisas y estas lágrimas. ¿Cuántos están dejando esta vida solos en sus cuartos, sin que nadie se dé cuenta de lo que está sucediendo? ¿Cuántos nacerán escondidos y serán abandonados en la puerta de asilos o conventos?

Reflexiono: ya fui parte de la estadística de nacimientos y un día seré incluido en el número de muertos. Qué bien: yo tengo plena conciencia de que voy a morir. Desde que hice el Camino de Santiago, entendí que – aunque la vida continúe y seamos todos eternos – esta existencia va a acabar un día.

Las personas piensan muy poco en la muerte. Pasan sus vidas preocupadas con verdaderos absurdos, dilatan las cosas, dejan de lado momentos importantes. No arriesgan porque creen que es peligroso. Reclaman mucho, pero se acobardan a la hora de tomar providencias. Quieren que todo cambie, pero ellas mismas se niegan a cambiar.

Si pensasen un poco más en la muerte no dejarían jamás de hacer aquella llamada telefónica que está pendiente. Serían un poco más locas. No tendrían miedo del fin de esta encarnación – porque no se puede temer algo que va a suceder de cualquier manera.

Los indios dicen: “Hoy es un día tan bueno como cualquier otro para dejar este mundo” Y un brujo comentó cierta vez: “Que la muerte esté siempre sentada a tu lado, así cuando necesites hacer cosas importantes, ella te dará las fuerzas y el coraje necesario.”

Espero que tú, lector, hayas llegado hasta aquí. Sería una tontería asustarse, porque todos nosotros, tarde o temprano, vamos a morir. Y sólo quien acepta eso está preparado para la vida.

Próximo texto: 29.05.06.

P.S: Caro lector,

En este camino que me está llenando el espíritu con experiencias interesantísimas, uno de los momentos más mágicos es cuando, durante la noche, puedo leer sus cometarios en el blog. Mismo que no pueda responder a todos, quiero que sepan que es muy importante para mi saber que no estoy solo en este camino. Muchas gracias por su soporte y por las palabras e ideas que seguirán grabadas en mí corazón.

Paulo Coelho

Vinte anos depois: Entre Moscou e Ekaterinburg

Cheguei no vagão que irá me transportar pela Transiberiana cheio de livros, pensando que teria muito tempo durante estes 9.228 km de viagem de trem. Descubro logo em seguida que é impossível escrever ou ler qualquer coisa por causa do movimento e da ausência de bons amortecedores. Tudo que me resta é pensar, anotar alguns pensamentos no momento em que paramos em uma estação.

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Nós somos parte do sonho de Deus; como os personagens que habitam nossos sonhos, temos uma certa independência. Não somos Aquele que está sonhando, mas fazemos parte Dele. Espero que não tenha pesadelos por nossa causa, e possa passar noites tranqüilas.

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Senhor, protegei as nossas dúvidas, porque a Dúvida é uma maneira de rezar. É ela que nos fazem crescer, porque nos obriga a olhar sem medo para as muitas respostas de uma mesma pergunta. E para que isto seja possível,

Senhor, protegei as nossas decisões, porque a Decisão é uma maneira de rezar. Dai-nos coragem para, depois da dúvida, sermos capazes de escolher entre um caminho e o outro. Que o nosso SIM seja sempre um SIM, e o nosso NÃO seja sempre um NÃO. Que uma vez escolhido o caminho, jamais olhemos para trás, nem deixemos que nossa alma seja roída pelo remorso. E para que isto seja possível,

Senhor, protegei as nossas ações, porque a Ação é uma maneira de rezar. Fazei com que o pão nosso de cada dia seja fruto do melhor que levamos dentro de nós mesmos. Que possamos, através do trabalho e da Ação, compartilhar um pouco do amor que recebemos. E para que isto seja possível,

Senhor, protegei os nossos sonhos, porque o Sonho é uma maneira de rezar. Fazei com que, independente de nossa idade ou de nossa circunstância, sejamos capazes de manter acesa no coração a chama sagrada da esperança e da perseverança. E para que isto seja possível,

Senhor, dai-nos sempre entusiasmo, porque o Entusiasmo é uma maneira de rezar. É ele que nos liga aos Céus e a Terra, aos homens e as crianças, e nos diz que o desejo é importante, e merece o nosso esforço. É ele que nos afirma que tudo é possível, desde que estejamos totalmente comprometidos com o que fazemos. E para que isto seja possível,

Senhor, protegei-nos, porque a Vida é a única maneira que temos para manifestar o Teu milagre. Que a terra continue transformando a semente em trigo, que nós continuemos transmutando o trigo em pão. E isto só é possível se tivermos Amor – portanto, nunca nos deixe em solidão. Dai-nos sempre a tua companhia, e a companhia de homens e mulheres que tem dúvidas, agem, sonham, se entusiasmam, e vivem como se cada dia fosse totalmente dedicado a Tua gloria.

Amém.

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Creio que este meu texto é lido em aproximadamente três minutos. Pois bem: segundo as estatísticas, neste espaço de tempo irão morrer 300 pessoas, e outras 620 nascerão.

Talvez eu demore meia-hora para escrevê-lo: estou concentrado no meu computador, com livros ao meu lado, idéias na cabeça, a paisagem passando lá fora. Tudo parece absolutamente normal à minha volta; entretanto, durante estes trinta minutos, 3.000 pessoas morreram, e 6.200 acabam de ver, pela primeira vez, a luz do mundo.

Onde estarão estas milhares de famílias que apenas começaram a chorar a perda de alguém, ou rir com a chegada de um filho, neto, irmão?

Paro e reflito um pouco: talvez muitas destas mortes estejam chegando no final de uma longa e dolorosa enfermidade, e certas pessoas estão aliviadas com o Anjo que veio buscá-las. Além do mais, com toda certeza, centenas destas crianças que acabam de nascer serão abandonadas no próximo minuto, e passarão para a estatística de morte antes que eu termine este texto.

Que coisa. Uma simples estatística, que olhei por acaso – e de repente estou sentindo estas perdas e estes encontros, estes sorrisos e estas lágrimas. Quantos estão deixando esta vida sozinhos, em seus quartos, sem que ninguém se dê conta do que está acontecendo? Quantos nascerão escondidos, e serão abandonados na porta de asilos ou conventos?

Reflito: já fui parte da estatística de nascimentos, e um dia serei incluído no número de mortos. Que bom: eu tenho plena consciência de que vou morrer. Desde que fiz o caminho de Santiago, entendi que – embora a vida continue, e sejamos todos eternos – esta existência vai acabar um dia.

As pessoas pensam muito pouco na morte. Passam suas vidas preocupadas com verdadeiros absurdos, adiam coisas, deixam de lado momentos importantes. Não arriscam, porque acham que é perigoso. Reclamam muito, mas se acovardam na hora de tomar providências. Querem que tudo mude, mas elas mesmas se recusam a mudar.

Se pensassem um pouco mais na morte, não deixariam jamais de dar o telefonema que está faltando. Seriam um pouco mais loucas. Não iam ter medo do fim desta encarnação – porque não se pode temer algo que vai acontecer de qualquer jeito.

Os índios dizem: “hoje é um dia tão bom quanto qualquer outro para deixar este mundo”. E um bruxo comentou certa vez: “que a morte esteja sempre sentada ao seu lado. Assim, quando você precisar fazer coisas importantes, ela lhe dará a força e a coragem necessárias.”

Espero que voce, leitor, tenha chegado até aqui. Seria uma bobagem assustar-se com o assunto, porque todos nós, cedo ou tarde, vamos morrer. E só quem aceita isso está preparado para a vida.

Próximo texto: 29.05.06

P.S: Estimado leitor,

Durante esta caminhada, que está enchendo minha alma de experiências interessantíssimas, um dos momentos mais mágicos é quando chega a noite e posso ler os comentários no blog. Embora não tenha como responder a todos, saibam que é muitíssimo importante para mim entender que não estou só neste caminho. Muito obrigado pelo apoio e pelas palavras e idéias que estão sendo gravadas em meu coração.

Paulo Coelho

Twenty years later: Between Moscow and Ekaterinburg

I reach the carriage to take me on the Trans-Siberian laden with books, thinking that I would have lots of time during these 9,228 kilometers of train ride. Right away I discover that it is impossible to write or read anything because of the movement and absence of good shock absorbers. All that I can do is think and scribble some notes when we pull in at a station.

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We are all part of God’s dream; like characters who inhabit our dreams, we have a certain independence. We are not He who is dreaming, but we are part of Him. I hope this does not bring me nightmares, I hope I can sleep peacefully at night.

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Lord, protect our doubts, because doubt is a way of praying. It is what makes us grow, because it obliges us to look without fear at the many answers to the same question.

And for this to be possible, Lord, protect our decisions, because decision is a way of praying. Give us the courage, after doubt, to choose between one path and another. Let our YES always be a YES, and our NO always a NO. Once our path is chosen, let us never look backwards or let our soul be gnawed by remorse.

And for this to be possible, Lord, protect our actions, because action is a way of praying. Make our daily bread be the fruit of the best that we carry within us. May we be able through work and Action to share a little of the love we receive.

And for this to be possible, Lord, protect our dreams, because dreaming is a way of praying. Enable us, whatever our age and circumstances, to keep alive in our hearts the sacred flame of hope and perseverance.

And for this to be possible, Lord, let us always be filled with enthusiasm, because enthusiasm is a way of praying. That is what links us to Heaven and Earth, to men and children, and tells us that desire is important and deserves our efforts. That is what assures us that everything is possible, as long as we are totally committed to what we do.

And for this to be possible, Lord, protect us because life is the only way we have to show your miracle. May the earth keep changing the seed to wheat, may we keep changing the wheat to bread. And this is only possible if we have love – so never leave us alone. Always give us Your company, and the company of men and women who have doubts, and act and dream and become enthusiastic and live as if each and every day were completely dedicated to Your glory.

Amen.

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I reckon that it takes about three minutes to read my text. Well, according to statistics, in that same short period of time 300 people will die and another 620 will be born.

It takes me perhaps half an hour to write a text: here I sit, concentrating on my computer, books piled up beside me, ideas in my head, the scenery passing by outside my window. Everything seems perfectly normal all around me; and yet, during these thirty minutes, 3,000 people have died and 6,200 have just seen the light of the world for the first time.

Where are all those thousands of families who have just begun to weep over the loss of some dear one, or else laugh at the arrival of a son, grandson or brother?

I stop and reflect for a while: perhaps many of these deaths are reaching the end of a long, painful sickness, and some persons are relieved that the Angel has come for them. Besides these, in all certainty hundreds of children who have just been born will be abandoned in a minute and transferred to the death statistics before I finish this text.

What a thought! A simple statistic that I came upon by chance – and all of a sudden I can feel all those losses and encounters, smiles and tears. How many are leaving this life, alone in their rooms, without anyone realizing what is going on? How many will be born in secret, only to be abandoned at the door of shelters or convents?

And then I reflect that I was part of the birth statistics and one day I will be included in the toll of the dead. How good that is to be fully aware that I am going to die. Ever since I took the road to Santiago I have understood that although life goes on and we are eternal, one day this existence will come to an end.

People think very little about death. They spend their lives worried about really absurd things, putting things off and leaving important moments aside. They risk nothing because they believe that is dangerous. They grumble a lot, but act like cowards when it is time to take certain steps. They want everything to change, but they themselves refuse to change.

If they thought a little more about death, they would never fail to make that telephone call that they have been putting off. They would be a little more crazy. They would not be afraid of the end of this incarnation – because you cannot be afraid of something that is going to happen anyway.

The Indians say: “today is as good a day as any other to leave this world”. And a sorcerer once remarked: “may death be always sitting beside you. That way, when you have to do something important, it will give you the strength and courage you need.”

I hope, reader, that have accompanied me this far. It would be silly to let the subject scare you, because sooner or later we are all going to die. And only those who accept this are prepared for life.

The next text will be posted on the 29th of May.

P.S: Dear reader,

During this journey, that is filling my soul with very interesting experiences, one of the most magical moments comes every night when I read the comments posted on this blog. Even though I can’t answer all of you, I want you to know that it’s very important to me to know that I’m not alone on this path. Thank you so much for your support and for the words and ideas that are now engraved on my heart.

Paulo Coelho

Vingt ans après: Entre Moscou et Ekaterinbourg

J’arrive au wagon qui me mènera tout au long du transsibérien chargé de livres, pensant avoir beaucoup de temps pendant ces 9 228 kilomètres de voyages en train. Je découvre tout de suite après qu’il m’est impossible de lire ou d’écrire quoi que ce soit à cause du mouvement et du manque de bons amortisseurs. Tout ce qui me reste à faire c’est de penser, d’annoter quelques idées lors des arrêts dans les stations.

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Nous faisons partie du rêve de Dieu, tels les personnages qui peuplent nos rêves, nous avons une certaine indépendance. Nous ne sommes pas celui qui est en train de rêver mais nous faisons partie de lui. J’espère qu’il ne fera pas de cauchemars à cause de nous et qu’il puisse passer des nuits tranquilles.

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Seigneur, protégez nos doutes, car le Doute est une façon de prier. C’est lui qui nous fait grandir, parce qu’il nous oblige de regarder sans peur les différentes réponses à une seule question. Et pour que tout cela soit possible,

Seigneur, protégez nos décisions, parce que la Décision est une façon de prier. Donnez-nous le courage pour, qu’après le doute, nous soyons capables de choisir entre un chemin ou un autre. Que notre OUI soit toujours un OUI, et que notre NON soit toujours un NON. Qu’une fois le chemin choisi, nous ne regardions jamais derrière nous, ni ne laissions notre âme rongée par le remords. Et pour que cela soit possible,

Seigneur, protégez nos actions, parce que l’Action est une façon de prier. Faites que notre pain de ce jour soit le fruit du meilleur que nous portons en nous. Qu’on puisse, grâce au travail et l’Action, partager un peu de l’amour que nous recevons. Et pour que cela soit possible,

Seigneur, protégez nos rêves, parce que le Rêve est une façon de prier. Faites que, indépendamment de notre âge, nous soyons capables de maintenir la flamme sacrée de l’espoir et de la persévérance dans nos cœurs. Et pour que cela soit possible,

Seigneur, donnez-nous toujours l’enthousiasme, parce que l’Enthousiasme est une façon de prier. C’est lui que nous lie aux Cieux et à la Terre, aux hommes et aux enfants, et nous dit que le désir est important et qu’il mérite notre effort. C’est lui qui nous affirme que tout est possible si nous sommes totalement impliqués dans ce que nous faisons. Et pour que cela soit possible,

Seigneur, protégez-nous, car la Vie est notre seul moyen de manifester Votre miracle. Que la terre continue en transformant la graine en blé, que nous continuons à transformer le blé en pain. Et cela n’est possible que si nous avons l’Amour – ainsi, ne nous laissez jamais seuls. Donnez-nous toujours votre compagnie, et la compagnie des hommes et des femmes qui ont des doutes, qui agissent, qui rêvent, qui s’enthousiasment, et qui vivent chaque jour comme s’il était dédié à Votre gloire.

Amen.

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Je crois que mon texte peut être lu en plus ou moins trois minutes. Eh bien: selon les statistiques, pendant ce lapse de temps 300 personnes vont mourir et 620 autres naîtront.

Peut-être vais-je prendre une demi-heure pour l’écrire : je me concentre sur mon ordinateur, avec des livres à côté de moi, des idées dans ma tête, le paysage défilant dehors. Tout paraît absolument normal autour de moi, pourtant, pendant ces trente minutes 3 000 personnes mourront, et 6 200 personnes, viennent de voir, pour la première fois, la lumière du monde.

Où sont ces milliers de familles qui viennent de commencer à pleurer la perte de quelqu’un, ou de rire avec l’arrivée d’un fils, d’un petit-fils, d’un frère ?

Je m’arrête et je pense un peu : peut-être que beaucoup de ces morts sont arrivés au bout d’une longue et douloureuse maladie, et que certaines personnes sont soulagées par l’Ange qui est venu les emporter. De même, certainement, des centaines d’enfants qui viennent de naître seront abandonnés la minute suivante, et passeront aux statistiques des morts avant même que je termine mon texte.

Quelle affaire. Une simple statistique, que j’ai vue par hasard – et soudainement, je sens ces pertes et ces rencontres, ces sourires et ces larmes. Combien de personnes partent de cette vie seules, dans leurs chambres, sans que personne ne se rende compte de ce qui se passe ? Combien naîtront cachés et seront abandonnés à la porte d’asiles et de couvents ?

Je pense : j’ai déjà fait partie des statistiques des naissances, et un jour je serai inclus dans le nombre des morts. C’est bien : je suis tout à fait conscient qu’un jour je vais mourir. Depuis que j’ai fait le chemin de Saint-Jacques, j’ai compris que – malgré le fait que la vie continue, et que nous sommes tous éternels – cette existence finira un jour.

Les personnes pensent très peu à la mort. Elles passent leurs vies préoccupées avec des vraies absurdités, remettant à plus tard, laissant de côté des moments importants. Elles ne risquent pas car elles pensent que c’est dangereux. Elles réclament beaucoup, mais agissent comme des lâches au moment de prendre des décisions. Elles veulent que tout change, mais refusent elles-mêmes de changer.

Si elles pensaient un peu plus à la mort, elles ne manqueraient jamais de passer le coup de fil qui manque. Elles seraient un peu plus folles. Elles n’auraient pas peur de la fin de cette incarnation – parce qu’on ne peut pas avoir peur de quelque chose qui se produira de toute façon.

Les indiens disent : « Aujourd’hui c’est un jour aussi bon que n’importe quel autre pour quitter ce monde ». Et un sorcier a commenté une fois : « que la mort soit toujours assise à tes côtés. Ainsi, quand vous devrez faire des choses importantes, elle vous donnera la force et le courage nécessaires. »

J’espère que toi, lecteur, es arrivé jusqu’ici. Ce serait une bêtise de s’apeurer avec un tel sujet, car nous tous, tôt ou tard, mourrons. Et seul celui qui accepte cela est prêt à vivre.

Le prochain texte sera mis en ligne le 29 Mai 2006

P.S: Cher lecteur,

Pendant ce cheminement, qui remplit mon âme d’expériences très intéressantes, un des moments les plus magiques c’est lorsque, le soir venu, je lis les commentaires sur le blog. Même si je ne peux pas vous répondre à tous, je veux que vous sachiez qu’il est très important pour moi de savoir que je ne suis pas seul sur ce chemin. Merci beaucoup de votre soutien et pour les mots et les idées qui maintenant sont inscrites dans mon coeur.

Paulo Coelho